Durante meses le dije hongo. No es un hongo. Me equivoqué en el nombre, pero lo que hace este organismo me cambió la forma de salir a buscar clientes. Y un poco, la forma de vivir.
¿Qué es esta cosa?
Se llama Physarum polycephalum. En castellano le dicen moho mucilaginoso, y en Francia lo apodaron «el blob». Es amarillo, viscoso y vive en el suelo del bosque, sobre troncos y hojas que se están pudriendo. Come bacterias y esporas.
Lo raro es esto: es una sola célula. Una célula gigante, que puede crecer más que tu mano, con muchísimos núcleos adentro. No tiene cerebro. No tiene ni una neurona.
Y sin embargo, resuelve problemas que a nosotros nos llevan años de planificación.
El experimento, paso a paso
En 2010, un equipo de la Universidad de Hokkaido, en Japón, con Atsushi Tero y Toshiyuki Nakagaki, hizo algo que suena a chiste. Te lo cuento en siete pasos. Andá bajando despacio y mirá la placa.