<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Gastón López Tropeano</title><description>Escribo lo que veo: cómo funcionan los sistemas, las empresas y los vínculos. Consultor sistémico y facilitador de constelaciones organizacionales.</description><link>https://gastonlopeztropeano.com</link><language>es</language><item><title>Lo que veo cuando alguien pide ayuda</title><link>https://gastonlopeztropeano.com/textos/lo-que-veo-cuando-alguien-pide-ayuda</link><guid isPermaLink="true">https://gastonlopeztropeano.com/textos/lo-que-veo-cuando-alguien-pide-ayuda</guid><description>Puedo ver con claridad. Eso no alcanza.</description><pubDate>Tue, 22 Sep 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;Puedo ver con claridad. Eso no alcanza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para que un acompañamiento funcione hace falta algo del otro lado, y hoy sé nombrarlo: una actitud de entrega y de fe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy se lo contaba a un empleado. La escena del evangelio donde tocan a Jesús entre la multitud y él se da vuelta y pregunta quién lo tocó. La mujer responde, y él no le dice &quot;yo te sané&quot;. Le dice: tu fe te ha sanado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahí está todo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quien está parado en una situación está ahí porque no ve. Si viera, no estaría ahí. Por eso busca a alguien que lo acompañe a ver. Y en ese movimiento ya está implícita la confianza, que no es un detalle del vínculo: es su condición. Confianza viene de &lt;em&gt;confidere&lt;/em&gt;: con fe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces me vienen con un problema. Yo no tengo el problema, así que puedo mirarlo. Guío, y doy una instrucción chica, algo para que la persona se ordene en su propio camino, en su propio orden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Después me contactan de nuevo por más. Y pregunto: ¿hiciste lo que habíamos dicho?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando la respuesta no llega, es que es no.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahí no puedo acompañar. No estoy en contra del que no sigue mis instrucciones: estoy a favor de quien me reconoce, me valora y sobre todo está dispuesto y comprometido. El acompañamiento se apoya en la energía de quien es acompañado. Si esa energía no se movió, no hay sobre qué apoyarse. No hay materia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si igual sigo brindando, abro la puerta a un desequilibrio. Uno da y el otro recibe, una vez y otra vez, y eso no es un vínculo de ayuda: es una deuda que crece. Termina mal para los dos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, para que alguien pueda ser acompañado hacen falta tres cosas, en este orden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primero, reconocer que lo necesita. Sin eso no hay nada, porque no se puede acompañar a quien no pidió.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Segundo, confiar en quien lo va a acompañar. No fe ciega: fe suficiente como para probar algo que todavía no se entiende.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tercero, un compromiso genuino. No hablo de tiempo ni de intensidad. Hablo de predisposición real. De que algo se mueva del lado de uno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hellinger decía que la víctima solo busca aliados. Y que si no la apoyás, te convertís en su enemigo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahí no hay acompañamiento posible. Hay otra cosa, que puede ser legítima como queja o como simple compartir, pero no es esto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo aporto la visión. La ejecución, el éxito y el resultado son de quien camina.&lt;/p&gt;
</content:encoded><author>glopeztropeano@gmail.com (Gastón López Tropeano)</author></item></channel></rss>