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Gastón López Tropeano

Lo que veo cuando el lugar está ocupado

Cuántas veces pensamos que, cuando aparezca algo mejor, vamos a soltar aquello que nos pesa. Lo que nos incomoda. Lo que elegimos por necesidad y no por vocación.

Casi nunca funciona en ese orden.

A veces lo que retiene es la identidad. Algo que hicimos durante mucho tiempo, una profesión, un oficio, una empresa, queda tan pegado a quienes creemos ser que soltarlo se siente como dejar de ser. Fue muy bueno. Nos trajo hasta acá. Pero no nos va a llevar allá, más lejos, donde mira el corazón.

Otras veces es la necesidad. Un trabajo bien pago donde no estamos cómodos, donde vemos suceder cosas ajenas a lo que sentimos, miramos y pensamos. Y nos quedamos ahí, por la ganancia oculta de lo seguro. Tengo algo. Antes que nada.

Y así pasa el tiempo, y anhelamos que las cosas cambien. Pero el lugar está ocupado.

En las parejas se ve claro. Cuando el lugar de la esposa lo ocupa la madre, el hombre que Jung llamaba puer aeternus, el niño eterno, no se compromete. No porque no quiera. Porque ese lugar está ocupado.

Cuando el lugar está ocupado, no hay lugar para algo más. Y muchas veces ese algo más es justo lo que anhelamos.

Ahí aparece la noción de vacío.

Un vaso lleno no se puede llenar. Si tengo agua y quiero jugo, por más que me mortifique, primero tengo que vaciar el vaso. Y nos enojamos con el agua porque no es jugo. Pero no es el agua. Es lo que la contiene.

El vacío tiende a llenarse. Cuando hacemos espacio para algo, lo que pasa no es lo que tememos, quedarnos sin. Es que el espacio se ocupe.

El espacio es lo que permite que surja algo nuevo y diferente. Y si quiero convertirme en alguien más, algo de espacio tiene que haber en el que ya soy.

La pregunta que me hago, y que hago, es esta: ¿qué está ocupando el lugar donde vivirían los anhelos realizados?

Yo lo viví. Cada vez que hice espacio, la Vida se encargó de celebrarlo.


Referencias

  • Tao Te Ching, Capítulo 11

    La utilidad de la vasija está en su vacío. Ahí vi que el espacio no es falta: es condición.

  • Relato zen de Nan-in, La taza de té

    El maestro sirve té hasta que la taza desborda. Lo nuevo no entra en una taza llena.

  • Marie-Louise von Franz, Puer Aeternus

    Desarrolló la figura del niño eterno que nombró Jung. Ahí vi el lugar ocupado en la pareja.

  • Brigitte Champetier de Ribes

    De ella tomé hacer el vacío: sin espacio, no hay movimiento.

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